lunes, 20 de octubre de 2008

Crucero Nights

Imaginense un crucero lleno de glamour...Todo puro lujo, tiendas de marca, camarote confortable, piscina con jacuzzi, cena con el capitan, risas, diversion...
 
Justo lo contrario fue nuestro crucero por el Rio Yangtse. El banio del camarote era de letrina, ese en el que hay que tener una gran punteria para poder embocar desde tan lejos. Pero eso no es nada, el canio perdia y habia un olor a pis terrible que no se podia aguantar...el piso del camarote, de alfombra, estaba siempre humedo y nosotros ya nos temiamos lo peor: que la humedad fuera el pis que perdia el canio. Optamos por no averiguarlo y hacer de cuenta que todo era perfecto. El colchon, no era un colchon en si, sino mas bien una feta de un verdadero colchon. Era como si un colchon normal hubiera tenido muchos colchoncitos. Y despues vino el broche final: eramos 3 y el camarote era para 4, teniamos la esperanza de que no viniera nadie...pero no. Volvemos de dar nuestra primera recorrida por el barco de lujo, y encontramos la mas certera prueba de que alguien mas iba a habitar nuestro mismo camarote y de que no era occidental: un frasquito de te verde. Al principio barajamos varias posibilidades, entre ellas de el te fuera un obsequio del crucero, pero recapacitamos y nos damos cuenta de que si en realidad fueran tan atentos, en vez de regalarnos te, nos habrian al menos secado el pis de la habitacion. No contentos con todo esto, el grupo decide realizar una actuacion de enojo, sin muchas posibilidades reales de exito. La actuacion, consistio en mostrarle en nuestra guia reiteradamente la palabra "pis" y "habitacion". Lo maximo que conseguimos es un desodorante de ambientes. Resignados, nos vamos a dormir un rato hasta la primera parada. Nos sentimos todos un poco mal, asi que hacemos ronda medicinal, pero Gertru cae igualmente enfermo y con fiebre. El barquito hace su primera parada en medio de la noche, en la que era la casa de un famoso poeta de antanio que redacto varias leyes importantes y queria el bien para su pais. Dice la leyenda que al ser traicionado por los suyos, y cuando lo iban a encarcelar, decidio suicidarse tirandose al Rio Yangtse en donde se lo comieron los peces. Por eso todos los anios, en el aniversario de su muerte, la gente se reune en el rio para alimentar a los peces, asi estos se comen la comida que les da la gente y no se comen al poeta. Pero a nosotros nada de esta bonita historia y tan interesante nos importaba demasiado, ya que encontramos algo mejor y mas divertido: puestitos de souvenirs y de supuestas antiguedades en donde tuvimos muchos y muy repetidos TAC's (tipico ataque consumista para el que se sume al blog a esta altura y no lo sepa) Vuelta al barquito romantico y a dormir con nuestro companierito chino, bautizado cariniosamente por el grupo como Roberto.

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