miércoles, 22 de octubre de 2008

Alto Shanghai

Primer dia a pleno en shanghai. Nos levantamos y nos tomamos un rico desayuno en nuestro hostel, que te da desayuno sin cargo. Hay para comer varias cosas chinas que optamos por no elegir, y decidimos ir con unas conservadoras tostaditas con manteca.
El hostel tiene ocupación 100% occis, la mayoría yankis, que realmente no le ponen mucha onda a su estadía y están todo el tiempo hongueando. Para que tengan una idea, en el desayuno ponen CNN, y a la noche, se ponen todos a ver series en DVD en la pantalla gigante que tiene el hostel.

Salimos con energías y decidimos ir hasta el malecon de shanghai. El subte nos deja sobre la calle naijing que es la principal para hacer shopping, y desde ahi caminamos hasta la costanera. En un cruce peatonal bajo nivel, nos paramos a ver unos chinitos que vendian juguetitos, y nos llama la atencion uno que vendia muñequitos que se movian como bailando. Le preguntamos al chino como era que funcionaban, y nos dice que nos explica solamente si primero le compramos. Como no le ibamos a comprar si no sabiamos como funcionaba, le decimos que nos explique y es ahi donde el señor nos muestra que en realidad movia el muñequito a traves de un simple piolin.
La reaccion nuestra fue mirarlo con cara de "que caradura que sos" y enfilamos para irnos.


En ese momento, el chinito se levanta y empieza a gritar cosas chinas y a hacer señas con las manos. Se dirige a mi y empieza a hacer señas pidiendome plata. El chinín estaba bien insistidor, y en un momento comienza a dar empujoncitos, como de esos que dabamos en la primaria. Nosotros no lo podiamos creer, que el pibe se mandaba contra 3. Se empieza a poner heavy la cosa y está todo a punto de pasar a mayores, poty (de ahora en mas, el guardaespaldas) lo detiene al chino para que se quede piola, pero este sigue increpando. Por sugerencia del guardaespaldas, optamos por calmarnos e irnos del lugar y de las posibles tomas de kung fu del chino, que igualmente nos dejó todo su cariño con una escupidita a distancia.


Salimos del cruce bajo nivel y nos viene a hablar una china, que nos dice que hicimos bien en irnos, que el tipo estaba tratando de sacarnos plata, y q tengamos cuidado con los que venden en la calle. Despues nos quedamos paseando un rato con la china, que de buena onda nos dio consejos de turismo en shanghai.

Desde ela costanera se pueden ver todos los rascacielos que están en la zona de Pudong. Nos cruzamos hasta pudong por un tunel turistico, que te lleva por un carrito mientras pasan todas luces psicodelicas que no entendemos mucho que quieren decir, pero suponemos que a los chinos les debe gustar. Al final del tunel aprovechamos y visitamos el museo de la historia del sexo, para sacar algunas fotos que podrían llegar a ser premonición.

Hacemos un poco de relax en un parque de Pudong, para despues volver a hostel y salir a la noche a darlo todo.


En el hostel conocemos en el bar a un par de chilenos, que terminan vienendo con nosotros a un boliche. Muy bueno el lugar, los chinos no escatiman en nada, y hasta prenden fuego la barra para poner a la gente de la cabeza.

Hay que confesar que el boliche tenia un defecto, y era que los tragos eran muuuyyy baratos (5 tragos por 6 dolares). Asi que en nuestro regreso al hostel, y durante nuestro ya habitual mc attack de trasnoche, ensayamos el traje de delivery boy para la sorpresa de la gente del local.

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