sábado, 2 de agosto de 2025

Fin

 Y, algún día tenía que llegar. El día en que termine de escribir esta historia. No me quería obligar, sabía que tarde o temprano llegaría ese impulso sorpresivo que te hace escribir, estés donde estés. Porque las historias hay que terminarlas. Porque todo tiene un fin. Y llega en un día como hoy, lluvioso y frío. Un día en el que ya inmerso en la cotidianeidad absoluta, voy por la calle y de repente pienso en China. Pienso en los chicos. Pienso en las historias que quedaron atrás. Pienso en la suerte que tuve de poder disfrutarlos a los dos durante un mes entero (aunque un poco menos a gertru, porquée!?!?). Y después pienso que pasó sólo un mes y medio de aquel viaje memorable. Pero parece mucho más tiempo. 

No va a ser fácil hacer un resumen de Beijing, pero lo voy a intentar. A esta altura los recuerdos están ya medios borrosos, pero están ahí. Así que mi tarea de hoy, es traérselos a ustedes y que puedan terminar de disfrutar esta historia, que hasta hoy, estaba incompleta.

La empecé a escribir en el avión de ida a argentina. O sea que está empapada de nostalgia post viaje. Esa nostalgia que te hace cagar encima por la rutina que vendrá, y que intenta, de alguna manera, que el tiempo vuelva atrás. Pero si hay algo grandioso en el tiempo es justamente eso: que pasa por delante de nosotros sin que nos demos cuenta. Y que no podemos hacer nada para pararlo. Sólo disfrutarlo. Y no nos queda otra que contarlo. Así que ahí va.

El último día del grupo reducido (reducido sin gertru, y en verdad ya casi no es más grupo, porque me voy y queda maurito solo) transcurre con una mezcla de tristeza y emoción. Todavía no podemos creer que ya se acaba. Y ahora un poco de sentimentalismo: Esta linda travesía ya se acaba y nos quedamos con sabor a poco, aunque haya sido mucho. Muchas historias y personas quedaron atrás y va a ser imposible que esa misma confluencia de tiempo, personas y lugares se vuelva a repetir, porque sólo el destino es el hacedor de semejante grandeza. Pero existe un lugar, solamente uno, en el que todas esas personas se juntan, vuelven a charlar y divertirse tal y como lo hicieron unos días atrás. En ese lugar los junto cuando yo quiero, y es en mis recuerdos.

Bueno, luego de este pequeño homenaje emotivo del que nunca se enterarán los que contribuyeron a que este viaje sea hasta ahora el mejor de nuestras vidas (sólo hasta ahora, eso esperamos) sigo con el relato. Nos levantamos tempranito, aunque no tanto, porque ayer tuvimos una dura jornada intentando meter en las valijas las tantas cosas que compramos (o que LES compramos mejor dicho). Ayer, la noche fue dura. Una jornada de emociones fuertes marcada por la desesperación inicial de que no entran ni en pedo en nuestras samsonite de mentira todas las cosas que compramos, hasta la alegría final, luego de varias sentadas de protesta sobre la valija, en las que finalmente entró todo. Beijing estuvo fenomenal. Desde que llegamos, no paramos. Es inmensa, tiene muchísimas cosas para ver y es el mejor reflejo de la china actual. La china que quiere tapar su propia realidad y mostrarse al mundo como algo que no es. En cuanto llegamos, nos encontramos con una ciudad ordenada, relativamente limpia y nueva. Pero ya desde el principio sospechábamos que había algo raro…pero eso se lo dejamos a ustedes para que lo descubran. 



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